Durante los últimos días, las redes sociales se han llenado
de publicaciones referentes al caso de Mara Castilla.
Desde la noticia de su desaparición, hasta el anuncio de su
muerte, cientos de mexicanas y mexicanos nos hemos llenado de coraje, hemos
sentido coraje, desesperación, impotencia y si, también hemos sentido miedo.
Miedo al darnos cuenta de que este es solo el ultimo de muchos casos de
feminicidio, o al menos el ultimo del que tenemos conocimiento, miedo de saber que pudo ser nuestra compañera
de trabajo, esa a la que saludamos día con día, pudo ser nuestra mejor amiga,
nuestra madre, tía, prima, hermana, miedo de que pudiste ser tú.
Tu que al igual que Mara disfrutas de las salidas con tus
amigos, ya sea a un bar, un antro, al cine, al parque más cercano, y porque no,
algún sitio al otro extremo de la ciudad, tu que al igual que ella piensas “voy
a pedir un uber/un chofer pro”, “llamare a la base de taxis “ porque crees que
es más seguro que tomar un taxi en la calle, pero no, no fue un transporte
seguro, y entonces me pregunto, ¿Qué es seguro? ¿Existe realmente la seguridad
en mi país?
Pero lo más triste,
lo que más duele es ver que en las redes circulan comentarios como “fue su
culpa”, “ella se lo busco”, “no tenía nada que hacer fuera de su casa a esas horas”,
o mis favoritos, “se escandalizan solo porque es mujer” y “educa a tus hijos para que encuentren más divertido ir a un museo que
a un bar. Así evitaras que les suceda lo que a Mara”.
Desde el viernes que vi la primera publicación sobre la
muerte de Mara, permanecí en silencio, no porque no quisiera opinar al
respecto, sino porque no sabía que decir, no tenía palabras para expresar mi
sentir, y porque normalmente no hago
comentarios públicos sobre estos temas, pero entonces me encuentro con ese último
comentario y lo único que paso por mi mente fue “tienen que parar con toda esta
mierda”.
Pondré un ejemplo simple, un ejemplo de mi vida cotidiana; todos los días, de lunes a viernes salgo del
trabajo entre 8:00 y 8:30 PM, la mayoría de las veces usando algún pantalón de
mezclilla, tenis y una playera de polo correspondiente a mi uniforme, o bien,
cualquier playera simple y de manga corta, cabello suelto o en una colita alta,
poco o nulo maquillaje. A esa hora la calle donde se ubica el local está prácticamente
sola, los negocios de los lados ya cerraron, a excepción del Oxxo dela esquina,
hay poca iluminación. Siempre regreso a casa caminando, ya que casi no circulan
taxis por el lugar y esperar el camión implica quedarme al menos 15 o 20
minutos en la parada, que casi siempre está sola, las pocas veces que he visto
a alguien ahí son trabajadores, si, todos hombres.
La primera parte de mi recorrido no es muy diferente, casi siempre
voy caminando sola, o, nuevamente con algún hombre a la vista, comienzo a ver
algo de gente hasta que me acerco a zonas comerciales, pero aun así, no es una
gran cantidad de personas.
Mi punto es el siguiente: si algún día, alguien decide que puede
acercarse a mí, invadir mi espacio personal, tocarme o violar mi libertad, ¿Es mi
culpa? ¿Es mi culpa por salir del trabajo a esa hora? ¿Es mi culpa que la zona
este poco iluminada? ¿Es mi culpa que sea una zona poco transitada? ¿Va a ser
mi culpa que una persona con neuronas, con uso de razón, que toma sus propias
decisiones, crea que vale más que yo? ¿Por qué sería mi culpa que alguien
decida violar mis derechos? ¿Por qué cualquiera cuyos derechos fueron violados tendría
la culpa? Y no estoy hablando únicamente de la población femenina, no, estoy
hablando de cualquier ser humano, porque también hay casos de hombres que
sufren de abuso, y aun peor, no hablamos solo de hombres y mujeres en la edad
adulta, pasa también con niños y niñas, y con mayor razón pregunto ¿Cómo un
niño tendría la culpa? ¿Cómo un niño de 3, 5 o 9 años tendría la culpa? ¿También
ellos se lo buscaron? ¿También ellos estaban provocando? Yo no creo.
La culpa la tiene el agresor, no la víctima, la culpa la
tienen todas esas mentalidades mediocres que piensan que una falda es el
motivo, que piensan que una mujer en un bar es una chica fácil, a la que puedes
ponerle la mano encima, que las mujeres deben quedarse en sus casas para estar seguras, la culpa la tienen
todos esos que nos llaman “feminazis” y que se burlan de todas aquellas que
luchan por sus derechos.
Podría escribir muchas cosas más sobre esto, porque así como
el caso de Mara existen muchos otros, cada uno distinto, cada uno con
diferentes versiones, pero todos con los mismos comentarios absurdos, y la mayoría
con el mismo trágico final, porque como mujer, y como persona he vivido el
acoso callejero en carne propia, porque estando en el trabajo, dentro de un
establecimiento, he sentido miedo, porque no puedo caminar tranquilamente,
porque cada que pongo un pie en la calle tengo que ver a mi alrededor
constantemente.
Así que, solo me queda decir, analiza tu rutina diaria,
piensa en todas aquellas acciones en las que podrías ponerte en peligro sin
saberlo, y pon en tu cabeza la siguiente pregunta: “¿POR QUE CARAJOS ES MI MALDITA CULPA? “
Coincido contigo totalmente.
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