Empezare aclarando que mi intención no es convertir este
blog en un diario, pero creo que hoy puede ser una excepción, ya que justo hoy,
23 de Septiembre cumplo 6 meses de trabajar en un centro de copiado, y quiero
hablar un poco sobre mi experiencia ahí.
Durante mi primera semana estaba aterrada de tocar una
impresora, porque pensaba que iba a descomponerla con solo acercarme a ella, me
daba pánico la idea de quedarme sola porque si me pedían una copia, una impresión
o un engargolado , corría el riesgo de hacerlo mal y que los clientes se
molestaran. Esta última semana hice alrededor de 70 engargolados (la verdad
creo que 70 son pocos, saque innumerables cantidades de copias e impresiones y
ya estoy más que acostumbrada a estar sola en el local, incluso debo admitir
que me siento torpe cuando hay alguien más trabajando conmigo.
Cuando entre a trabajar ahí nunca imagine que podría quitarle
piezas a una impresora como si fuese una experta en ello, o que habría días en
que un poco de cara estuviera sobre mi tinta (porque si, a veces cuando salgo
parece que un unicornio me vomito encima, que me estoy convirtiendo en pitufo o
algún ser extraño y colorido), pero sobre todo no me imaginaba la cantidad de
personajes tan interesantes con los que me podía topar, y este, es justo el
punto al que quería llegar.
En mi primer día de trabajo me dijeron que tenía que tomar un curso de atención a clientes , y una vez en
este nos vendieron la idea de que el mundo de atención a clientes es todo un hermoso arte
que se disfruta y te llena de felicidad, bueno, todo eso, es mentira.
No digo que todo sea horrible, he tenido buenos clientes,
algunos que son clientes frecuenten y siempre preguntan cómo estoy, o incluso
algunos me han regalado cosas (chocolates y cosas así), pero lamentablemente,
son muchos más los clientes que causan
dolor de cabeza.
Es triste, pero las personas a veces no tienen conciencia de
como tratan a las personas que los
atienden, en varias ocasiones me han gritado solo porque no les gusta tener que
esperar su turno o porque no les hago las cosas en menos de 5 minutos.
Como empleados nos enseñan a siempre tener una sonrisa en el
rostro, recibir a los clientes con un saludo, ser amables, educados,
respetuosos, pero, son pocas las veces que se les pide a los clientes el mismo
respeto hacia los trabajadores.
Soy de la idea de tratar como quiero que me traten, por lo
que siempre que voy a algún establecimiento
agradezco el servicio ,y casi siempre les deseo un buen día a quienes me
atendieron, y en el trabajo siempre trato de permanecer calmada ante clientes
irrespetuosos, pero la verdad es que a la larga resulta cansado, sobre todo porque
los clientes no saben que hay detrás de tu día a día , ellos nos saben que ,
por ejemplo, yo salgo de mi casa todas las mañanas para ir a la escuela, de la
escuela llego directo al trabajo y a veces no alcanzo ni a comer, que a veces
las jornadas resultan muy pesadas no solo por la cantidad de personas que van,
si no por los pedidos que tenemos, y si
llegan a las 7:50 pm, cuando aún hay alrededor de 3 personas a las que estoy
atendiendo y les niego el servicio porque
el cierre es a las 8:00 pm no es porque no quiera atenderlos, es porque, si,
estoy cansada, pero además, aún tengo que llegar a casa, hacer tarea cuando la
tengo, y repetir el ciclo al día siguiente . Tampoco digo que deban enterarse
de mis rutinas diarias, pero sí que deberían
ser más conscientes de que todos tenemos
una vida fuera del trabajo, y si, es un peso más sobre la espalda ver a un
cliente insatisfecho, es un dolor de cabeza escuchar gritos innecesarios, y no
se siente bien quedarte fuera de tus horas de trabajo solo por “amor al arte”,
o en este caso, por personas necias que piensan que es tu obligación atenderlos
cuando y como ellos quieren.
En resumen, esto se trata no solo de ser conscientes, se
trata de la educación de la sociedad ante los trabajadores, lo que me ha pasado
es nada en comparación a las experiencias de otros, pero ninguna de estas
situaciones está bien, todos merecemos respeto, como personas, como
trabajadores, simplemente como seres humanos, además, nunca sabes cuándo una
sonrisa y un gesto amable puede ser la diferencia entre un día bueno o malo
para la otra persona.
