sábado, 23 de septiembre de 2017

"Atención a clientes": un dolor de cabeza

Empezare aclarando que mi intención no es convertir este blog en un diario, pero creo que hoy puede ser una excepción, ya que justo hoy, 23 de Septiembre cumplo 6 meses de trabajar en un centro de copiado, y quiero hablar un poco sobre mi experiencia ahí.
Durante mi primera semana estaba aterrada de tocar una impresora, porque pensaba que iba a descomponerla con solo acercarme a ella, me daba pánico la idea de quedarme sola porque si me pedían una copia, una impresión o un engargolado , corría el riesgo de hacerlo mal y que los clientes se molestaran. Esta última semana hice alrededor de 70 engargolados (la verdad creo que 70 son pocos, saque innumerables cantidades de copias e impresiones y ya estoy más que acostumbrada a estar sola en el local, incluso debo admitir que me siento torpe cuando hay alguien más trabajando conmigo.
Cuando entre a trabajar ahí nunca imagine que podría quitarle piezas a una impresora como si fuese una experta en ello, o que habría días en que un poco de cara estuviera sobre mi tinta (porque si, a veces cuando salgo parece que un unicornio me vomito encima, que me estoy convirtiendo en pitufo o algún ser extraño y colorido), pero sobre todo no me imaginaba la cantidad de personajes tan interesantes con los que me podía topar, y este, es justo el punto al que quería llegar.
En mi primer día de trabajo me dijeron que tenía que tomar  un curso de atención a clientes , y una vez en este nos vendieron la idea de que el mundo  de atención a clientes es todo un hermoso arte que se disfruta y te llena de felicidad, bueno, todo eso, es mentira.
No digo que todo sea horrible, he tenido buenos clientes, algunos que son clientes frecuenten y siempre preguntan cómo estoy, o incluso algunos me han regalado cosas (chocolates y cosas así), pero lamentablemente, son muchos más los clientes que  causan dolor de cabeza.
Es triste, pero las personas a veces no tienen conciencia de como tratan a las personas  que los atienden, en varias ocasiones me han gritado solo porque no les gusta tener que esperar su turno o porque no les hago las cosas en menos de 5 minutos.
Como empleados nos enseñan a siempre tener una sonrisa en el rostro, recibir a los clientes con un saludo, ser amables, educados, respetuosos, pero, son pocas las veces que se les pide a los clientes el mismo respeto hacia los trabajadores.
Soy de la idea de tratar como quiero que me traten, por lo que siempre que voy  a algún establecimiento agradezco el servicio ,y casi siempre les deseo un buen día a quienes me atendieron, y en el trabajo siempre trato de permanecer calmada ante clientes irrespetuosos, pero la verdad es que a la larga resulta cansado, sobre todo porque los clientes no saben que hay detrás de tu día a día , ellos nos saben que , por ejemplo, yo salgo de mi casa todas las mañanas para ir a la escuela, de la escuela llego directo al trabajo y a veces no alcanzo ni a comer, que a veces las jornadas resultan muy pesadas no solo por la cantidad de personas que van, si no por los pedidos que tenemos, y  si llegan a las 7:50 pm, cuando aún hay alrededor de 3 personas a las que estoy atendiendo  y les niego el servicio porque el cierre es a las 8:00 pm no es porque no quiera atenderlos, es porque, si, estoy cansada, pero además, aún tengo que llegar a casa, hacer tarea cuando la tengo, y repetir el ciclo al día siguiente . Tampoco digo que deban enterarse de mis rutinas diarias, pero sí que  deberían ser más conscientes de que todos  tenemos una vida fuera del trabajo, y si, es un peso más sobre la espalda ver a un cliente insatisfecho, es un dolor de cabeza escuchar gritos innecesarios, y no se siente bien quedarte fuera de tus horas de trabajo solo por “amor al arte”, o en este caso, por personas necias que piensan que es tu obligación atenderlos cuando y como ellos quieren.

En resumen, esto se trata no solo de ser conscientes, se trata de la educación de la sociedad ante los trabajadores, lo que me ha pasado es nada en comparación a las experiencias de otros, pero ninguna de estas situaciones está bien, todos merecemos respeto, como personas, como trabajadores, simplemente como seres humanos, además, nunca sabes cuándo una sonrisa y un gesto amable puede ser la diferencia entre un día bueno o malo para la otra persona. 

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